Lo primero: ¿con cable o sin cable?
Es la decisión que marca el resto. Con cable perimetral delimitas el césped con un cable enterrado: el robot siempre trabaja dentro de ese recinto. Es la tecnología más madura, predecible y, por lo general, la más asequible. El precio es la instalación: tender el cable y moverlo si rediseñas el jardín.
Sin cable, el robot se orienta con GPS asistido por RTK (corrección centimétrica), con cámaras y visión por IA, o ambos. No hay que instalar nada: mapeas el jardín desde la app y listo. Ganan en jardines con formas irregulares, varias zonas o cuando no puedes abrir zanjas, y cortan en líneas ordenadas en vez de a ciegas, terminando antes. Cuestan más y, en el caso del RTK, conviene algo de cielo visible junto a muros o árboles altos.
Los criterios que de verdad importan
Superficie
Compra con margen: si tu jardín son 500 m², un robot de 700 m² va más holgado y termina antes. Ajustar al límite significa más horas de trabajo y más desgaste.
Pendiente
La mayoría sube el 25-35%. Con taludes importantes busca un 40-45% declarado y ruedas motrices con agarre.
Autonomía y carga
Más horas de corte por carga y menos tiempo de recarga significan menos interrupciones en jardines grandes.
App y conectividad
Wi-Fi permite control remoto real; Bluetooth, solo a corta distancia. La multizona es útil si tienes varias áreas separadas.
Ruido y resistencia
Los más silenciosos rondan 58 dB(A). Un grado IPX5 o superior y el corte con lluvia te dan robustez frente al tiempo.
¿Ya tienes tus favoritos?
Ponlos lado a lado con el comparador y decide.
Abrir comparador